CIMA | AS11 |
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BIG | 394 |
La Cobertoria es un puerto emblemático en Asturias, y su ascenso por Santa Marina ofrece una experiencia única para los ciclistas. Con una pendiente promedio del 9%, este tramo de 8 kilómetros proporciona una subida desafiante pero manejable. Los primeros kilómetros presentan inclinaciones menores, alrededor del 6% y 8%, pero el verdadero reto comienza a partir de la mitad del recorrido donde las pendientes se incrementan hasta alcanzar el 10% en algunos tramos.
Este puerto se caracteriza por su carretera ancha y bien mantenida, lo cual facilita una subida más cómoda sin grandes desniveles sorpresivos por encima del 10%. A pesar de que el camino es menos escénico que otras rutas más salvajes por Cortes y Lindes, sigue proporcionando vistas impresionantes al acercarse a la cima, a 1,178 metros de altitud. La Cobertoria también sirve como acceso al temido Gamoniteiro, lo que agrega valor a esta ruta.
Durante la ascensión, se resalta la importancia de mantener un ritmo constante, especialmente en las partes más duras del trayecto. Los ciclistas recomiendan llevar un desarrollo adecuado para disfrutar del ascenso sin forzar demasiado, evitando así malas experiencias que puedan empañar la belleza del recorrido.
Una curiosidad es la presencia de los hórreos, antiguas construcciones únicas de la zona, que despiertan interés tanto entre lugareños como visitantes. Además, se menciona que muchas de estas estructuras han sido restauradas convirtiéndose en puntos de interés cultural y turístico.
Se destaca también la positiva implicación de la comunidad y el apoyo al ciclismo en la región, facilitado por eventos de renombre como la Vuelta a España que frecuenta estos caminos. La Cobertoria en particular está incluida en el reto CIMA, motivando a muchos a descubrir esta maravilla natural y sus alrededores, promoviendo así el turismo ciclista en Asturias.
Finalmente, subir La Cobertoria no solo es un reto físico, sino también uno mental. Se invita a los ciclistas a disfrutar del viaje, enfocándose en el placer de montar en bicicleta y las vistas que se ofrecen a lo largo del camino, más que en tiempos o estadísticas del recorrido. Así termina un hermoso día de ciclismo en el que la compañía de amigos y el esplendor del paisaje han sido los grandes protagonistas.
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